Se derrumba el techo del Club Social de Bofill en Calp en plena batalla con Costas por su futuro
El techo del Club Social La Manzanera, una de las obras más icónicas de Ricardo Bofill en Calp, se ha hundido esta mañana sin causar heridos. Inmediatamente después del suceso, la Policía Local ha procedido a acordonar todos los accesos a la zona para garantizar la seguridad de vecinos y visitantes. La alcaldesa de Calp, Ana Sala, ha comparecido arropada por los concejales Pedro Moll (Playas y Medio Ambiente) y Marco Bittner (Promoción Turística Internacional), además de José Ortega, presidente de la comunidad de vecinos del edificio Xanadú. Durante su intervención, Sala ha definido el Club Social como un "emblema de Calp, de la provincia de Alicante, de la Comunitat Valenciana y de España". La alcaldesa ha asegurado que el Ayuntamiento lleva más de quince años intentando rehabilitar el edificio, pero se ha encontrado con lo que ha descrito como una "oposición frontal" por parte del Ministerio para la Transición Ecológica y la Dirección General de Costas, a quienes acusa de haber querido demolerlo desde el principio. Según ha denunciado Ana Sala, la última notificación ministerial no solo retira definitivamente la concesión, sino que obliga al Consistorio a demoler el edificio asumiendo los costes. Esta decisión ha sido calificada por la alcaldesa como "inasumible e intolerable". Sala ha recordado que, aunque el Estado reclama la costa como suya, no asume el deber de mantenerla en condiciones. El Ayuntamiento ya ha recurrido dicha resolución y ha anunciado que este mismo lunes se abrirá un nuevo expediente para reiniciar todos los trámites necesarios para su conservación. El concejal Marco Bittner ha subrayado que el valor del club va más allá de lo arquitectónico, ya que es "una pieza clave para entender la evolución de Calp en los años 60, 70 y 80", destacando su espacio cultural, su vida bohemia y las películas que se rodaron en él. "Conservarlo es compatible con el respeto al medio ambiente", ha defendido, reclamando que sea protegido como parte de la historia local. Por su parte, el concejal Pedro Moll ha planteado la necesidad de buscar una fórmula que permita su uso dentro de la Ley de Costas, como podría ser la figura de "bien etnográfico" o un proyecto con soluciones basadas en la naturaleza. Como ejemplo, ha propuesto la creación de un museo del mar con cafetería que, además, ayude a hacer la costa más resiliente, justificándolo por el interés general cultural y medioambiental. José Ortega, vecino del edificio Xanadú desde hace 35 años, ha comparado el estruendo del derrumbe con "un terremoto". Ha advertido de que, a pesar de las prohibiciones municipales, la noche anterior, coincidiendo con Halloween, había gente sobre el tejado. Ortega considera que el deterioro se debe a las trabas del Gobierno central, a través de Costas, y de las distintas consejerías autonómicas. Ante la situación de ruina de la estructura y el riesgo de que se produzcan nuevos desprendimientos, el Ayuntamiento de Calp ha hecho un llamamiento a la prudencia, pidiendo a vecinos y visitantes que respeten la prohibición de acceso tanto a la cala como a la zona del edificio.








